lunes, 28 de febrero de 2011

LA HISTORIA DEL VIOLIN ROJO CAP. 9 UN VIAJE INOLVIDABLE PARTE I


     La estación de tren era sorprendente, era como un palacio con arcos muy abiertos, el tren estaba estacionado y me asombré ver una máquina tan grande y una estructura tan extensa, empecé a caminar y a tratar de ver hasta dónde llegaban los vagones pero no lo pude ver porque el tren estaba estacionado de una forma mas o menos curva como una serpiente y cuando empecé a caminar para ver como era del otro lado Pedro me dijo que no me separa de ellos. Había mucha gente además, la mayoría humanos sin embargo logré ver algunas de esas creaturas semi-humanas que el maestro Blur me había mencionado alguna vez, hablé con un par de viajeros y me dijeron que estaban ahí solo para ir a tratar de obtener el Emblema del Relámpago. El Maestro Blur estaba en una especie de mesa con un vidrio comprando los tickets para poder subirnos al tren.
-          Les tengo malas cogh noticias muchachos.
-          ¿Qué sucedió? Le pregunté con mucha curiosidad.
-          Ya no hay más tickets para el tren, y el cogh siguiente vendrá hasta dentro de dos días debido a unas cogh reparaciones, tendremos que esperar cogh.
-          Vaya. Dijo Pedro. Eso sí que es una mala noticia, a mí que no me gusta esperar, aunque tal vez haya una forma, si nosotros… mmm…
-          ¿Una forma? Cómo.
-          Bien, los tickets del tren los dan en una cantidad igual a los asientos que tienen los vagones, significa que aún hay espacio en el tren, y si logramos subirnos podremos ir en algún pasillo o en los vagones de carga, no es tan incómodo, yo lo se por experiencia.
-          Excelente. Le dije. Entonces subamos a ese tren.
-          No espera Talen no es tan sencillo, no podemos subir así nada más, al entrar siempre piden el ticket.
-          ¿Y entonces?
-          Verás, antes de que arranque los guardias del tren revisan los compartimientos para asegurarse de que nadie se haya infiltrado como yo te decía, así que debemos esperar a que empiece a avanzar y luego saltar sobre algún vagón, es algo peligroso pero nunca nadie ha muerto por intentarlo.
-          No se si yo pueda por mi edad cogh. Dijo el maestro Blur algo preocupado.
-          No se preocupe maestro nosotros lo ayudaremos ¿verdad? Le dije a Pedro.
-          Si claro, ahora sólo debemos escondernos en la salida y cuando el tren arranque será el momento de actuar.
Así nos fuimos a la parte externa de la estación detrás de un muro por donde salía el tren y esperamos un poco. Unos diez minutos después el silbido del tren empezó a chiflar y la chimenea de la locomotora empezó a destilar un humo blanco como si una nube estuviera naciendo de ahí, aunque me pareció ver entre el vapor una pequeña creatura que salía muy feliz, parecía una pequeña bola de humo con unos ojos negros muy grandes y una pequeña colita. Se empezó a escuchar el sonido de las máquinas trabajando que hacían girar las ruedas principales, y el tren empezó a avanzar muy lentamente.
-          Muy bien. Dijo Pedro. Es ahora el momento, los guardias ya no cuidan y podemos saltar, vamos que ahí delante viene un vagón de carga, ahí podremos viajar.
Cuando el vagón pasó frente a nosotros empezamos a trotar un poco para ir a su velocidad, primero saltó Pedro y logró sujetarse con mucha maestría, - apresúrense. Nos dijo. Salté yo y con un poco de dificultad logré sujetarme también, - ahora usted señor Blur. Le dijo Pedro. – Ahora voy cogh cogh. Y saltó aunque no logró aferrarse de nada, empezó a caer hacia atrás pero yo lo auxilié para evitar que cayese, aunque al momento de hacerlo la fuerza que él llevaba me jaló también y ambos caímos al suelo a la orilla del tren. – Esto no está bien, no está bien, no, no. Dijo Pedro y saltó de su lugar para ir a ver si estábamos bien.
-          Lo siento mucho Pedro. Le dije mientras el tren pasaba a la par nuestra y seguía acelerando.
-          Esperen. Dijo Pedro. Aún podemos aferrarnos otro vagón, verán, el último vagón siempre tiene una baranda y una pequeña plataforma al final en la cual podremos aterrizar si saltamos, sólo que será un poco más difícil.
Así esperamos unos minutos hasta que llegara el último vagón, al momento de que éste pasaba, el tren ya iba considerablemente rápido, aún así Pedro nos gritó: -ahora corran corran. Comenzamos a correr con todas nuestras fuerzas, sin embargo iba demasiado rápido para que lo alcanzáramos, de pronto el maestro Blur nos gritó desde atrás: - vamos sigan corriendo. Y con un hechizo que nos lanzó nuestras piernas empezaron a emitir una débil luz y se empezaron a mover a una velocidad sobrehumana – dense prisa. Nos seguía gritando el maestro Blur. – que el hechizo no tardará mucho y no lo podre volver a hacer por un buen tiempo. Era sorprendente, así los tres alcanzamos el último vagón, subimos por la plataforma que tenía una baranda y entramos en el furgón.
-          ¡Que cosa! Dijo Pedro jadeando. Porque ¿por qué no? Ha ¿por qué no hizo eso antes?
-          No lo se cogh. Le respondió el maestro Blur. No quería hacerlo porque ese hechizo debilita cogh mucho mi magia y debo descansar bastante para recuperarla cogh.
El vagón en donde estábamos era muy extraño, estaba completamente vacío y pintado todo de color rosado con dibujos de flores por todos lados, flores de todos los tamaños, formas y colores imaginables.
-          ¡Vaya! Exclamé mientras miraba alrededor muy fascinado. No tenía idea de que el interior de un tren fuera así.
-          ¡Es porque no son así! Gritó una voz femenina que parecía algo molesta.
Al oír eso los tres voleamos a donde provenía la voz. La puerta que conectaba con el siguiente vagón se había abierto y de ella salió una joven damisela que más que una princesa, parecía un ángel (sólo a simple vista), era un poco más alta que yo, una piel blanca que aunque no la estaba tocando daba la impresión de ser tan suave como la de un bebé, tenía unos ojos azules con una mirada muy temeraria y segura, cabellos no muy largos de color azul marino con rayas negras y con un peinado que le extendía su pelo hacia atrás y afuera, y que le quedaba muy bien también, vestía unas botas negras y ajustadas que le llegaban hasta las rodillas, luego una falda color rosa con rayas negras que comenzaba unos centímetros más arriba que sus botas, un cinturón plateado algo grande donde portaba un cetro pequeño, una especie de blusa negra un poco escotada de ambos lados, guantes rosados que se extendían hasta sus codos y un disco de duelos negro que parecía muy lujoso en su brazo izquierdo. Al verla me pareció que era una de esas chicas que hacen que las amistades entre mejores amigos desaparezcan. Al ver a Pedro noté que él la miraba como si estuviera hipnotizado o algo parecido, y cuando vi al maestro Blur, bueno él, estaba sentado en una esquina, supuse que se encontraba muy agotado por hacer el hechizo que nos dijo, pero no parecía estar sorprendido por la chica. La damisela continuó hablando.
-          Este es un vagón especial reservado exclusivamente para mí, y no quiero que unos vagabundos apestosos estén en él, así que les voy a pedir que tengan la amabilidad de saltar por la ventana, o si no, llamaré a los guardias que de todas formas los lanzarán por la ventana.
-          Espera, espera, espera princesa. Dijo Pedro bastante nervioso. No somos vagabundos somos…
-          No me digas princesa que no soy una, las princesas son débiles y lloronas. Lo interrumpió la chica.
-          A bien, y entonces ¿qué título tienes?
-          No tengo porque contestarte nada vagabundo además eso no te importa.
-          No somos vagabundos. Le dije yo esta vez. Somos viajeros que buscamos…
-          No me importa que buscan, para mí son vagabundos que no tenían ni dinero para pagar un pequeñito ticket de tren. Me interrumpió la chica.
Yo solía pensar que sabía como tratar a las personas pues en mi pueblo de Alche me llevaba muy bien con todos pero en esta situación ya no sabía que hacer, empezaba a considerad la posibilidad de saltar por la ventana. Hasta que el maestro Blur se acercó y razonó con ella.
-          Disculpa nuestra intromisión jovencita, cogh pero necesitamos de tu ayuda para evitar una cogh catástrofe futura.
-          Que cosas dice, está usted loco, si les daré mi ayuda pero para bajar de aquí.
-          Creo que podemos cogh llegar a un arreglo cogh.
-          ¿Un arreglo? ¿Qué tienes viejo? De pronto su tono cambió como si tuviera algo de interés, pero aún así parecía un poco enojada. Si algo he aprendido es que incluso los sucios vagabundos como ustedes a veces cargan valiosos tesoros. Pero, ¿qué pueden tener ustedes que me interese?
-          Sorprendente. Le dije a Pedro en voz baja. Si el maestro Blur logró convencer a esta chica que nos considere, entonces creo que no tendrá problemas son Skarlet.
-          Jeje tienes razón. Me contestó en el mismo tono.
-          Ya dejen de susurrar. Nos dirigió la palabra la chica. No saben que es de mala educación hacerlo, bueno pero viendo lo vagabundos que son supongo que no lo sabían, no saben nada, pero ahora contesten ¿tienen algo de valor o no?
-          Bien, yo tengo este Emblema de Aqua que gané en el lago Kairyu-Shin. Dije.
-          Yo puedo darte mi corazón. Dijo Pedro mientras se ponía todo colorado.
-          Yo puedo enseñarte algunos cogh hechizos que nunca aprenderás en ningún otro lado cogh te lo puedo asegurar. Dijo el maestro Blur con mucha calma y convicción.
Luego la chica nos iba diciendo mientras nos señalaba según el orden en que acabábamos de hablar:
-          Tú, eres un ignorante, casi todo el mundo que está participando en el torneo tiene ya el Emblema de Aqua, ¿como es qué no sabes nada? Me di cuenta de lo asombrado que estabas al entrar a mi vagón, está claro que estuviste viviendo en el bosque toda tu vida. Tú, eres un ridículo, ¿cómo dices esas cosas? Y tú viejo… ¿cómo sabes que estudio magia, eres también un hechicero?
-          Así es cogh, y se que estudias magia por el cetro que llevas en tu cinturón cogh, es un cetro básico de para conjuros de invocación. Conozco algunas técnicas para mejorar ese tipo de conjuros.
-          Ya veo que tú no eres tan ignorante. Le dijo ella un poco más calmada. Bien se me ocurre algo… veo que todos son duelistas, duelistas vagos pero duelistas a fin de cuentas, así que les dejaré seguir en este tren y no llamaré a los guardias si y solo si uno de ustedes me vence en un duelo, y luego, si eso llegara a pasar, usted, viejo, me enseñará esas técnicas que dice, es la única opción que les doy.
-          Y cogh la tomaremos. Dijo el maestro Blur. Yo no pelearé porque estoy muy cansado vaya alguno cogh de ustedes muchachos.
-          ¡Yo lo haré! Y saltó Pedro al frente ofreciéndose para pelear.
-          Espera Pedro. Le dije. Creo que deberíamos pensar esto bien.
-          Por favor Talen, esto lo debo hacer yo, siento que es mi destino, por favor quiero enfrentarme a ella.
-          Bien pero no te vayas a distraer por su apariencia, ¿entiendes?
-          Si no te preocupes, pero verdad que es bellísima.
-          Sin duda que sí, pero concéntrate.
-          Bien my lady. Le dijo. Comencemos el duelo, solo que antes me gustaría saber tu nombre.
-          En primer lugar no trates de hablar así porque no te va bien. Dijo ella un poco enojada otra vez. Y segundo no te diré mi nombre, pero se me ocurre algo más.
-          Si, lo que tu digas my lady.
-          Veo que además de patético eres muy necio, dije que no hables así.
-          ¿Hablar así? ¿Cómo así? Así es como yo hablo.
-          ¡Cállate! Le gritó la chica. Escucha, este duelo tendrá una regla muy especial, si quieres averiguar información de mí, deberás demostrar que eres digno, tendrás derecho a hacerme una pregunta cada vez que hagas que mis puntos de vida disminuyan, sin embargo, si yo logro reducir tus puntos de vida también deberás contestar lo que te pregunte pues me intriga un poco lo que dijo el viejo de evitar una catástrofe, y debes ser cien por ciento sincero y honesto conmigo odio las mentiras y soy muy buena detectándolas
-          Bien, me parece bien. Dijo Pedro. Después de todo yo soy un gran duelista ya poseo diez de los emblemas del torneo de duelos, sólo me faltan dos para pasar a la siguiente fase.
-          ¡Diez emblemas! No lo creo, yo sólo llevo cinco, muéstralos. Le gritó la chica, Pedro sacó un estuche que guardaba en su chaqueta y se los mostró. Bien, veo que si es cierto, nada mal, entonces… sabes te propongo algo más. Si pierdes este duelo me entregarás todos tus emblemas del torneo.
-          ¿Qué? Mis emblemas, claro que no, ¿por qué he de arriesgar lo que tanto trabajo y tiempo me ha costado?
-          Espera que aún no he terminado, si pierdes me entregarás esos emblemas pero si ganas… te daré lo que me pidas.
-          Claro, sí te daré mis emblemas. Le contestó rápidamente Pedro.
En ese momento sentí un poco de envidia de Pedro por tener la oportunidad enfrentarse a una chica como ella bajo esas condiciones, pero unos minutos después se me pasó, después de todo la muchacha por momentos me hacía sentir muy estresado con esa actitud. Los dos se colocaron a su debida distancia ya que el vagón era muy espacioso por no haber ningún mueble ni más personas además de nosotros. Encendieron sus artefactos de duelos y se hicieron visibles los puntos vitales. La chica era la duelista uno (d1) = 8000 y Pedro era el duelista dos (d2) = 8000.

1 comentario:

  1. hola hola los siguientes capítulos estarán en el blog LA HISTORIA DEL VIOLIN ROJO

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