Hace casi
trescientos años un gran faro fue construido a orillas del mar de Caroster, en
un lugar que con el tiempo se había convertido en una ruta comercial muy
importante donde las naciones de dos continentes muy distantes intercambiaban
productos y conocimientos. El faro además de guiar a los barcos con su luz
durante las noches y los días de niebla, contenía un objeto valiosísimo llamado
el Orbe de los Grifos, el cual podía ser utilizado por sus visitantes para
encontrar a personas que buscaban, generalmente a hombres desaparecidos en el
mar. A todo alrededor del faro había una población completa, habían casas,
torres y hasta un puerto que según los registros ha sido el más grande que
alguna vez se haya construido. Pero un día llegó una embarcación con una
tripulación que había escapado de su continente donde una catástrofe había
sucedido, resulta que una energía oscura como nunca se había visto se había
apoderado de las mentes y los corazones de la gente de ese lejano continente, esa pequeña embarcación
logró escapar pero para mal de todos, uno de sus tripulantes había llevado
consigo una pieza de la roca que emanaba esa energía negativa, era llamada la
Roca de Oricalcos, y durante el viaje poco a poco y sin que nadie lo notara,
empezó a corromper el interior de los que en ese barco iban. Al acercarse a la
costa los sabios del pueblo sintieron esas ondas de energía tan terribles y
decidieron evacuar al pueblo entero, para cuando el barco se acercaba los sabios
junto con los hechiceros que ahí estaban se vieron obligados a crear un
peligroso conjuro grupal para destruir el navío antes de que desembarcara, sin
embargo al ser un conjuro muy inestable, en un momento perdieron el control e hicieron
desaparecer a todo el pueblo, el muelle y el barco que iba infectado. El faro
por otra parte, quedó al fondo de un basto cráter que se formó durante la
destrucción. La ruta comercial desapareció y el faro quedó abandonado algunos
años, hasta que los Sabios Grifos, los creadores del Orbe, llegaron para
proclamar esa tierra de ellos, ya que durante años habían pasado mucho tiempo
viviendo ahí, de esa forma esas tierras son conocidas ahora por la gran
cantidad de grifos que las habitan y que
custodian el Orbe. El maestro Blur terminaba de contarnos esta historia una
noche muy estrellada junto a una fogata y a la orilla del río. Llevábamos dos
días de camino y hasta ahora todo había estado tan tranquilo como la noche,
terminábamos de comer y el maestro Blur anunció que se iría a dormir temprano.
Pedro y yo nos quedamos conversando un rato sobre cosas de nuestros viajes
anteriores. De repente, empezamos a escuchar algo como los llantos de una
mujer, como estaba oscuro todo alrededor no veíamos nada, así que Pedro tomó
uno de los leños encendidos y nos dirigimos en dirección del llanto.
Al avanzar un poco
entre los árboles vimos efectivamente a una mujer arrodillada y llorando, pero
cuando Pedro se acercó mas para ver que le pasaba, la mujer súbitamente se
transformó en un extraño espectro, era de color blanco, sin piernas, con una
esfera azul brillante en su abdomen y con una hoz en cada una de sus manos.
Casi me desmayo del susto pero por mi orgullo traté de resistir, Pedro cayó al
suelo y desde ahí sacó su espada de su funda y lo cortó por la mitad (la mitad
a la altura de su pecho porque no tenía piernas), sorprendiéndose de que su
ataque no había tenido ningún efecto. Al ver que los ataque físicos no le
afectaban trató de huir pero el espectro clavó sus dos hoces en la espalda de
Pedro, en ese momento el espectro abrió su boca oscura y sin dientes y empezó a
producir un horrible grito. Yo no llevaba el violín pero cuando me di cuenta
reaccioné y regrese lo más rápido posible con el maestro Blur para tomar el
instrumento y avisarle lo que pasaba, al llegar lo moví y le grité por ayuda
pero parecía que estaba en un sueño muy profundo así que me apresure en llevar
el violín de regreso a donde estaba Pedro. Una vez ahí observé como el espectro
seguía enganchado de mi amigo así que utilizando una nueva técnica que había
aprendido lancé un conjuro de sonido contra el espectro para atraparlo en un
campo magnético, al hacerlo el espectro botó sus armas que desaparecieron al
tocar el suelo y empezó a gemir, me acerqué a Pedro para revisarlo y por suerte
sus heridas no eran muy profundas y las pude curar con una melodía de curación
básica. Al levantarme vi que el espectro me trataba de hablar pero no
entendía lo que decía, éste al ver mi
falta de comprensión empezó a señalar al Pendiente Blanco en mi pecho, supuse
que quería que tomara algo de su esencia para los duelos, así lo hice mientras
Pedro me miraba con un rostro algo asustado. Luego de unos minutos el campo
magnético se acabó y mientras el espectro me veía con sus ojos vacios desapareció,
no se si fue mi imaginación pero en el momento en que se esfumó me pareció ver
una sonrisa en su rostro. Fue una experiencia bastante inusual pero al menos
obtuve una carta más.
Al siguiente día le
comentamos al maestro Blur lo sucedido, él nos dijo que en el mundo habían
muchas creaturas y espíritus que vivían muy solos y que por eso buscaban a
duelistas para que ellos los tuvieran en sus barajas y así ser parte de algo
más y no sólo de su soledad, el problema con esto era que algunas veces esas creaturas
o espíritus o lo que fueran vivían siguiendo a sus duelistas para tener
compañía, incluso si estos se deshacían de sus cartas, y que si no
desarrollaban una buena relación, los duelistas podrían pasar por muchos años
de preocupación y estrés debido a esos “seguidores”. Le mostré mi carta al
maestro Blur y me indicó que era un espíritu de Malicia Ascendente, me asustó
un poco, pero luego él me indicó que la mayoría de nombres que los hombres
habían dado a los mounstros y espíritus habían sido por el aspecto que estos
tenían, dándole nombres oscuros a creaturas de buen corazón y viceversa, eso me
calmó un poco.
-
Sólo
espero que a mí no me siga. Dije.
Esa misma noche el
espectro se me apareció y me empezó a hablar en ese lenguaje extraño y con su
voz chillona, yo le volví a decir que no le entendía y después de un rato
desapareció. Y así sucedió durante las siguientes cinco noches, luego no lo
volví a ver por un tiempo. Un par de semanas después llegamos a la tierra donde
se encontraba el Faro de los Grifos, avanzamos un poco y finalmente llegamos a
un gran cráter en la tierra muy cerca del mar, era tan profundo que no podía
ver el fondo, y eso que era muy amplio, casi como si fuera un gran lago que se
hubiera vaciado. – Busquemos una forma cogh de descender. Dijo el maestro Blur.
Empezamos a rodear el cráter hasta que encontramos una especie de vereda
bastante empinada.
Comenzamos a bajar
con mucho cuidado, la vereda estaba muy pequeña e inclinada y era difícil no
resbalarse, el maestro Blur iba al frente, luego yo, y luego Pedro. Cada vez se
hacía más difícil descender, teníamos que ir casi aferrados a la pared del
cráter para no caernos, yo utilizaba el gancho de mi soga para sujetarme mejor,
pero en un mal movimiento un trozo de roca se desprendió justo donde yo estaba
sostenido y caí por el abismo, como aún llevaba mi soga agarrada utilicé el
gancho para anclarme a la orilla y así detener mi caída pero los primeros
intentos no funcionaron y me empecé a asustar por la idea de que pronto tocaría
el fondo, hasta que en un intento, el gancho logró penetrar en la roca y así me
detuve, casi sin aliento fui recuperándome poco a poco, reinaba un silencio
total, vi hacia arriba pero no veía al maestro Blur ni a Pedro, solo veía la
luz que provenía de la boca del cráter, vi hacia abajo y me pareció ver el
fondo, pero cuando voltee hacia atrás me asombró ver una gran torre a unos
veinte metros de mí, era el faro.
Con mucha dificultad
seguí bajando, y a casi a unos diez metros del suelo la roca donde me mantenía
se volvió a desprender y caí sin ningún remedio. El golpe fue duro e hizo que
se me saliera el aire del estómago (no se si es eso lo que en verdad sucede
pero es así como se siente). Luego de unos minutos me levanté y contemplé el
gran faro que se erguía ante mí, a pesar de que parecía sucio y viejo aún se
distinguían bien los tonos blancos con que lo habían adornado. De pronto vi que
se acercaba a mí una creatura, era como un león, pero tenía un pico y alas,
¡sin duda un grifo!
-
Hola
señor honorable grifo, am, me llamo Talen y sólo vengo porque unos amigos y yo
queremos consultar su Orbe.
No parecía que
escuchaba mis palabras, me miraba fijamente a los ojos y de pronto se lanzó
sobre mí con sus garras tratando de golpearme, me logró derribar pero de alguna
forma logré escapar zafándome de mi camisa, luego volvió a lanzarse sobre mí
pero lo evadí, no llevaba el violín que era la única cosa que sabía utilizar
como arma, y lanzar piedras… bueno la última vez no había funcionado mucho que
digamos. Así que continúe esquivando la mayoría de sus ataques y tratando de
razonar con él utilizando mis palabras, sin embargo algunas de las veces sí me
lograba hacer heridas profundas de ataques que yo no lograba evitar
completamente, pues éste era muy veloz. Luego de unos minutos ya estaba yo muy
herido y había perdido mucha sangre, me comencé a sentir débil, y me senté en
el suelo porque mis piernas ya no podían sostener mi cuerpo, intentaría evitar
los ataques pero ahora sería mas difícil, y justamente este pensamiento cruzaba
mi cabeza cuando detrás de mí aterriza otro grifo más, mientras mis esperanzas
de sobrevivencia desparecían. Sorprendentemente el otro grifo empezó a hablar
con una voz muy majestuosa:
-
¡Es
suficiente!, con eso es suficiente.
Yo ya no veía bien, empecé a ver
borroso y luego me desmayé.
Desperté sobre una piedra muy grande y
plana, con una camisa nueva y en una habitación iluminada por una extraña luz
azulada que provenía de las paredes, me senté ahí donde estaba y de pronto lo
primero que veo es al espectro de la Malicia Ascendente.
-
Tú…
¿acaso tú me salvaste?
-
Vawwaawa vaaaaw
vawwwwaaaa awa. Otra vez me hablaba esa extraña lengua que yo no
entendía, aunque esa voz chillona que hacía me empezaba a parecer algo
graciosa.
-
¿En
donde estamos?
-
Waaawwaa
wwaaaa aaw aa aa awww aaaw. Mientras señalaba una puerta que daba hacia unas
gradas que iban hacia abajo y otras hacia arriba.
-
Sabes
no siento ni creo que seas un espíritu malicioso, como me salvaste te llamaré…
Fantasma Cacharro.
-
Aawwaaww
wawa wwwa aaaw. Pareció que se entusiasmó mucho con lo que dije, daba vueltas
por el aire y luego desapareció como siempre lo había hecho.
-
Fantasma
Cacharro, donde estás.
De pronto comencé a
escuchar unas voces que venían desde arriba, subí las gradas y al legar a la
planta superior vi al maestro Blur, a Pedro y a tres grifos, todos conversando
y bebiendo alrededor de una mesa.
-
¿Maestro
Blur, Pedro? ¿Que pasa?
-
Veo
que ya despertaste, como puedes darte cuenta tus heridas ya están curadas. Dijo
uno de los grifos que me miraba.
-
Pero,
yo fui atacado.
-
Así
si es, fue uno de nuestros guardianes. Dijo otro grifo.
-
¿Por
qué me atacó, yo me presenté y nunca hice nada para provocarlo, por qué?
-
Permítanme
a mi cogh explicarlo. Dijo el maestro Blur dirigiéndose a los grifos. Verás
muchacho, cogh el poder que tiene el Orbe que cogh aquí resguardan, cogh cogh,
había sido muy poco valorado antiguamente, cogh, pero cuando se descubrió que
en realidad ese poder se podía utilizar de formas muy distintas cogh, el hombre
venía y lo utilizaba para fines maliciosos cogh, incluso después de que el faro
quedó aquí en el cráter, venían muchos viajeros con malas intenciones y los
grifos los dejaban usar el Orbe sin saberlo, cogh pero poco a poco se fue
descubriendo que muchos de los que venían no eran buenos de corazón, cogh, así
que para evitar eso cogh los grifos debían poner a prueba a todo aquel que
viniera para ver si era de buen corazón cogh y así dejarlo pasar.
-
¿Pero
por qué me atacó?
-
Porque
cogh en una batalla cogh se ve cuánto odio una persona cogh lleva cargando en
su interior cogh. Sólo que deben pasar unos minutos cogh para que los grifos
cogh se den cuenta del alma de los hombres.
-
Así
que… ustedes también tuvieron que pelear.
-
Oh
no no, cogh como te dije yo tengo algunas magias especiales, cogh y utilicé una
para mostrar como somos en nuestro interior Pedro y yo, así evitamos cogh la
contienda.
-
Ya
veo, ¿y nunca ha muerto alguien en una de esas “contiendas”?
-
No
en realidad. Dijo uno de los grifos. Generalmente los visitantes que vienen
aquí tienen mucha más habilidades en batalla. El grifo guardián con quien
peleaste pensó que sólo estabas fingiendo esa debilidad para luego contraatacarlo
con un ataque sorpresa, por eso no se detenía.
Me sentí un poco
ofendido por lo que había dicho esa creatura pero luego de un rato recordé lo
que era importante, lo que teníamos planeado hacer ahí.
-
Maestro
Blur, ¿ya consultó el Orbe?
-
No
aún no muchacho, estábamos cogh esperando que te levantases. Así que si no es
problema Fsiklem. Dijo mientras se dirigía a uno de los grifos. Nos gustaría
cogh ver el Orbe.
-
Claro.
Dijo el grifo. Síganme por acá. Mientras subía por unas enormes gradas que
empezaban en la habitación que estaba al lado.
Después de unos ochocientos
escalones, ni mis piernas ni las de Pedro aguantaban más, cada vez que nos
deteníamos a descansar Pedro decía: – puedo hacerlo, soy un guerrero que algún
día se convertirá en leyenda. Y seguía avanzando, el maestro Blur parecía estar
bastante bien considerando su edad, luego de un rato nos empezamos a quedar
atrás. Finalmente llegamos a la parte más alta del faro, donde estaba el Orbe,
era una esfera de cristal del tamaño de una cama, y estaba colocada en una
especie de mesa dorada y llena de adornos de ángeles y hojas. El maestro Blur
colocó sus manos sobre la esfera y empezó a meditar en silencio, unos minutos
después una luz blanca empezó a emanar del centro del Orbe y se empezó a formar
una imagen algo borrosa dentro, una imagen que poco a poco se fue aclarando
hasta que todos nos dimos cuenta: era una chica muy hermosa, pelirroja y de
cabello largo, estaba sentada en una especie de trono, llevaba puesto un
vestido negro largo y en sus manos sostenía un bellísimo violín color rojo.
-
¡Tienen
que estar bromeando! Gritó Pedro. ¡Esa dama es Skarlet!
-
¿Sabes
quién es? Le pregunté
-
¡Claro
que lo se!, Skarlet es la mujer mas malvada en esta tierra, ella ha destruido
ciudades enteras y ha acabado con muchas vidas inocentes con ese tenebroso
violín que porta.
-
¿En
verdad ha hecho todo eso?
-
¡Pero
que te pasa hombre! Donde has estado todos estos años ¡enterrado bajo tierra!
-
No,
lo que sucede es que en mi pueblo estaba prohibido hablar de casi cualquier
cosa de lo que pasaba en el mundo.
Pedro me vio un
poco asombrado, pero parecía más asustado aún por la noticia de la persona a
quien debíamos encontrar. Mientras tanto, el maestro Blur colocó la llave que
llevaba en su cuello en contacto con el Orbe y empezó a recitar un conjuro en
una lengua desconocida para mí.
-
¿En
serio en tu pueblo nadie sabía de ella? Me preguntó Pedro.
-
No
en realidad, alguna vez se habló de una entidad maligna con poderes muy
destructivos, pero luego se prohibió hablar de eso, era como un tabú.
El maestro Blur
terminó su conjuro y de pronto la llave comenzó a indicar una dirección, algo
parecido a las agujas magnéticas en las brújulas.
-
Es
hacia allá donde cogh tenemos que ir. Dijo el maestro Blur. No esta muy lejos,
podremos llegar en unos meses y luego…
-
Espere
señor Blur. Lo interrumpió Pedro. ¿Por qué quiere buscar a esa mujer?
Probablemente lo vaya a matar en cuanto lo vea como hace con todos.
-
No
nos matará.
-
¿Cómo
sabe?
-
Porque
yo la conozco cogh.
-
Yo
también la conozco, sé qué es capaz de hacer una vez la vi, y he escuchado
tantas historias horribles.
-
No
Pedro cogh, yo la conozco en verdad, y si nos mata entonces cogh significa que
en verdad lo que sé de ella no es real, y por lo tanto mis cogh sentimientos no
son reales.
-
Espere
un momento le dije. Mientras juntaba ideas en mi cabeza ¡Usted es Blastrenur
verdad! Eso explica como sabe tanto y a veces la menciona en un tono muy
distinto en nuestras conversaciones.
-
Je,
no se como no te diste cuenta antes cogh muchacho, Blur es una forma abreviada
de Blastrenur.
-
¿Quién
rayos es Blastrenur? Preguntó Pedro.
-
¿Qué
no es famoso también al igual que Skarlet? Pregunté.
-
No
cogh no soy famoso, Skarlet se hizo cogh conocida hasta después del incidente
en la torre, nadie sabe del pasado de cogh ella además de los que en verdad la
conocimos antes cogh. Si buscas información sobre Blastrenur cogh encontrarás
sólo algunos cogh pergaminos que hablan cogh sobre portales y dimensiones cogh.
-
¿Usted
la conoció antes? Y dígame cómo es que ella tiene tato poder.
-
Cogh
es por el Violín Rojo cogh.
-
Sí
pero, ¿cómo consiguió ese violón?
-
Eso
no lo se bien cogh, pero lo que me interesa hacer ahora cogh es detenerla en
esta campaña cogh de destrucción cogh. Durante un tiempo pretendí que me dejó
de importar cogh lo que sucediera con ella cogh, pero la verdad si tengo un
fuerte deseo de verla y cogh tratar de hacerla razonar cogh, todo gracias a la
inspiración que Talen me enseñó cogh.
-
¿Y
tú sabías esto Talen?
-
Pues
si, algo así, tenía una idea pero no sabía lo que en realidad intentaríamos con
esta mujer.
-
¡Bien!
Dijo Pedro. Es una misión que yo veo imposible… pero en caso de que lo logremos
entonces… ¡yo me convertiré en leyenda!
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