sábado, 26 de febrero de 2011

LA HISTORIA DEL VIOLIN ROJO CAP. 7 EL FARO DE LOS GRIFOS


Hace casi trescientos años un gran faro fue construido a orillas del mar de Caroster, en un lugar que con el tiempo se había convertido en una ruta comercial muy importante donde las naciones de dos continentes muy distantes intercambiaban productos y conocimientos. El faro además de guiar a los barcos con su luz durante las noches y los días de niebla, contenía un objeto valiosísimo llamado el Orbe de los Grifos, el cual podía ser utilizado por sus visitantes para encontrar a personas que buscaban, generalmente a hombres desaparecidos en el mar. A todo alrededor del faro había una población completa, habían casas, torres y hasta un puerto que según los registros ha sido el más grande que alguna vez se haya construido. Pero un día llegó una embarcación con una tripulación que había escapado de su continente donde una catástrofe había sucedido, resulta que una energía oscura como nunca se había visto se había apoderado de las mentes y los corazones de la gente de ese  lejano continente, esa pequeña embarcación logró escapar pero para mal de todos, uno de sus tripulantes había llevado consigo una pieza de la roca que emanaba esa energía negativa, era llamada la Roca de Oricalcos, y durante el viaje poco a poco y sin que nadie lo notara, empezó a corromper el interior de los que en ese barco iban. Al acercarse a la costa los sabios del pueblo sintieron esas ondas de energía tan terribles y decidieron evacuar al pueblo entero, para cuando el barco se acercaba los sabios junto con los hechiceros que ahí estaban se vieron obligados a crear un peligroso conjuro grupal para destruir el navío antes de que desembarcara, sin embargo al ser un conjuro muy inestable, en un momento perdieron el control e hicieron desaparecer a todo el pueblo, el muelle y el barco que iba infectado. El faro por otra parte, quedó al fondo de un basto cráter que se formó durante la destrucción. La ruta comercial desapareció y el faro quedó abandonado algunos años, hasta que los Sabios Grifos, los creadores del Orbe, llegaron para proclamar esa tierra de ellos, ya que durante años habían pasado mucho tiempo viviendo ahí, de esa forma esas tierras son conocidas ahora por la gran cantidad de grifos que las  habitan y que custodian el Orbe. El maestro Blur terminaba de contarnos esta historia una noche muy estrellada junto a una fogata y a la orilla del río. Llevábamos dos días de camino y hasta ahora todo había estado tan tranquilo como la noche, terminábamos de comer y el maestro Blur anunció que se iría a dormir temprano. Pedro y yo nos quedamos conversando un rato sobre cosas de nuestros viajes anteriores. De repente, empezamos a escuchar algo como los llantos de una mujer, como estaba oscuro todo alrededor no veíamos nada, así que Pedro tomó uno de los leños encendidos y nos dirigimos en dirección del llanto.
Al avanzar un poco entre los árboles vimos efectivamente a una mujer arrodillada y llorando, pero cuando Pedro se acercó mas para ver que le pasaba, la mujer súbitamente se transformó en un extraño espectro, era de color blanco, sin piernas, con una esfera azul brillante en su abdomen y con una hoz en cada una de sus manos. Casi me desmayo del susto pero por mi orgullo traté de resistir, Pedro cayó al suelo y desde ahí sacó su espada de su funda y lo cortó por la mitad (la mitad a la altura de su pecho porque no tenía piernas), sorprendiéndose de que su ataque no había tenido ningún efecto. Al ver que los ataque físicos no le afectaban trató de huir pero el espectro clavó sus dos hoces en la espalda de Pedro, en ese momento el espectro abrió su boca oscura y sin dientes y empezó a producir un horrible grito. Yo no llevaba el violín pero cuando me di cuenta reaccioné y regrese lo más rápido posible con el maestro Blur para tomar el instrumento y avisarle lo que pasaba, al llegar lo moví y le grité por ayuda pero parecía que estaba en un sueño muy profundo así que me apresure en llevar el violín de regreso a donde estaba Pedro. Una vez ahí observé como el espectro seguía enganchado de mi amigo así que utilizando una nueva técnica que había aprendido lancé un conjuro de sonido contra el espectro para atraparlo en un campo magnético, al hacerlo el espectro botó sus armas que desaparecieron al tocar el suelo y empezó a gemir, me acerqué a Pedro para revisarlo y por suerte sus heridas no eran muy profundas y las pude curar con una melodía de curación básica. Al levantarme vi que el espectro me trataba de hablar pero no entendía  lo que decía, éste al ver mi falta de comprensión empezó a señalar al Pendiente Blanco en mi pecho, supuse que quería que tomara algo de su esencia para los duelos, así lo hice mientras Pedro me miraba con un rostro algo asustado. Luego de unos minutos el campo magnético se acabó y mientras el espectro me veía con sus ojos vacios desapareció, no se si fue mi imaginación pero en el momento en que se esfumó me pareció ver una sonrisa en su rostro. Fue una experiencia bastante inusual pero al menos obtuve una carta más.
Al siguiente día le comentamos al maestro Blur lo sucedido, él nos dijo que en el mundo habían muchas creaturas y espíritus que vivían muy solos y que por eso buscaban a duelistas para que ellos los tuvieran en sus barajas y así ser parte de algo más y no sólo de su soledad, el problema con esto era que algunas veces esas creaturas o espíritus o lo que fueran vivían siguiendo a sus duelistas para tener compañía, incluso si estos se deshacían de sus cartas, y que si no desarrollaban una buena relación, los duelistas podrían pasar por muchos años de preocupación y estrés debido a esos “seguidores”. Le mostré mi carta al maestro Blur y me indicó que era un espíritu de Malicia Ascendente, me asustó un poco, pero luego él me indicó que la mayoría de nombres que los hombres habían dado a los mounstros y espíritus habían sido por el aspecto que estos tenían, dándole nombres oscuros a creaturas de buen corazón y viceversa, eso me calmó un poco.
-          Sólo espero que a mí no me siga. Dije.
Esa misma noche el espectro se me apareció y me empezó a hablar en ese lenguaje extraño y con su voz chillona, yo le volví a decir que no le entendía y después de un rato desapareció. Y así sucedió durante las siguientes cinco noches, luego no lo volví a ver por un tiempo. Un par de semanas después llegamos a la tierra donde se encontraba el Faro de los Grifos, avanzamos un poco y finalmente llegamos a un gran cráter en la tierra muy cerca del mar, era tan profundo que no podía ver el fondo, y eso que era muy amplio, casi como si fuera un gran lago que se hubiera vaciado. – Busquemos una forma cogh de descender. Dijo el maestro Blur. Empezamos a rodear el cráter hasta que encontramos una especie de vereda bastante empinada.
Comenzamos a bajar con mucho cuidado, la vereda estaba muy pequeña e inclinada y era difícil no resbalarse, el maestro Blur iba al frente, luego yo, y luego Pedro. Cada vez se hacía más difícil descender, teníamos que ir casi aferrados a la pared del cráter para no caernos, yo utilizaba el gancho de mi soga para sujetarme mejor, pero en un mal movimiento un trozo de roca se desprendió justo donde yo estaba sostenido y caí por el abismo, como aún llevaba mi soga agarrada utilicé el gancho para anclarme a la orilla y así detener mi caída pero los primeros intentos no funcionaron y me empecé a asustar por la idea de que pronto tocaría el fondo, hasta que en un intento, el gancho logró penetrar en la roca y así me detuve, casi sin aliento fui recuperándome poco a poco, reinaba un silencio total, vi hacia arriba pero no veía al maestro Blur ni a Pedro, solo veía la luz que provenía de la boca del cráter, vi hacia abajo y me pareció ver el fondo, pero cuando voltee hacia atrás me asombró ver una gran torre a unos veinte metros de mí, era el faro.
Con mucha dificultad seguí bajando, y a casi a unos diez metros del suelo la roca donde me mantenía se volvió a desprender y caí sin ningún remedio. El golpe fue duro e hizo que se me saliera el aire del estómago (no se si es eso lo que en verdad sucede pero es así como se siente). Luego de unos minutos me levanté y contemplé el gran faro que se erguía ante mí, a pesar de que parecía sucio y viejo aún se distinguían bien los tonos blancos con que lo habían adornado. De pronto vi que se acercaba a mí una creatura, era como un león, pero tenía un pico y alas, ¡sin duda un grifo!
-          Hola señor honorable grifo, am, me llamo Talen y sólo vengo porque unos amigos y yo queremos consultar su Orbe.
No parecía que escuchaba mis palabras, me miraba fijamente a los ojos y de pronto se lanzó sobre mí con sus garras tratando de golpearme, me logró derribar pero de alguna forma logré escapar zafándome de mi camisa, luego volvió a lanzarse sobre mí pero lo evadí, no llevaba el violín que era la única cosa que sabía utilizar como arma, y lanzar piedras… bueno la última vez no había funcionado mucho que digamos. Así que continúe esquivando la mayoría de sus ataques y tratando de razonar con él utilizando mis palabras, sin embargo algunas de las veces sí me lograba hacer heridas profundas de ataques que yo no lograba evitar completamente, pues éste era muy veloz. Luego de unos minutos ya estaba yo muy herido y había perdido mucha sangre, me comencé a sentir débil, y me senté en el suelo porque mis piernas ya no podían sostener mi cuerpo, intentaría evitar los ataques pero ahora sería mas difícil, y justamente este pensamiento cruzaba mi cabeza cuando detrás de mí aterriza otro grifo más, mientras mis esperanzas de sobrevivencia desparecían. Sorprendentemente el otro grifo empezó a hablar con una voz muy majestuosa:
-          ¡Es suficiente!, con eso es suficiente.
Yo ya no veía bien, empecé a ver borroso y luego me desmayé.
      Desperté sobre una piedra muy grande y plana, con una camisa nueva y en una habitación iluminada por una extraña luz azulada que provenía de las paredes, me senté ahí donde estaba y de pronto lo primero que veo es al espectro de la Malicia Ascendente.
-          Tú… ¿acaso tú me salvaste?
-          Vawwaawa  vaaaaw  vawwwwaaaa awa. Otra vez me hablaba esa extraña lengua que yo no entendía, aunque esa voz chillona que hacía me empezaba a parecer algo graciosa.
-          ¿En donde estamos?
-          Waaawwaa wwaaaa aaw aa aa awww aaaw. Mientras señalaba una puerta que daba hacia unas gradas que iban hacia abajo y otras hacia arriba.
-          Sabes no siento ni creo que seas un espíritu malicioso, como me salvaste te llamaré… Fantasma Cacharro.
-          Aawwaaww wawa wwwa aaaw. Pareció que se entusiasmó mucho con lo que dije, daba vueltas por el aire y luego desapareció como siempre lo había hecho.
-          Fantasma Cacharro, donde estás.
De pronto comencé a escuchar unas voces que venían desde arriba, subí las gradas y al legar a la planta superior vi al maestro Blur, a Pedro y a tres grifos, todos conversando y bebiendo alrededor de una mesa.
-          ¿Maestro Blur, Pedro? ¿Que pasa?
-          Veo que ya despertaste, como puedes darte cuenta tus heridas ya están curadas. Dijo uno de los grifos que me miraba.
-          Pero, yo fui atacado.
-          Así si es, fue uno de nuestros guardianes. Dijo otro grifo.
-          ¿Por qué me atacó, yo me presenté y nunca hice nada para provocarlo, por qué?
-          Permítanme a mi cogh explicarlo. Dijo el maestro Blur dirigiéndose a los grifos. Verás muchacho, cogh el poder que tiene el Orbe que cogh aquí resguardan, cogh cogh, había sido muy poco valorado antiguamente, cogh, pero cuando se descubrió que en realidad ese poder se podía utilizar de formas muy distintas cogh, el hombre venía y lo utilizaba para fines maliciosos cogh, incluso después de que el faro quedó aquí en el cráter, venían muchos viajeros con malas intenciones y los grifos los dejaban usar el Orbe sin saberlo, cogh pero poco a poco se fue descubriendo que muchos de los que venían no eran buenos de corazón, cogh, así que para evitar eso cogh los grifos debían poner a prueba a todo aquel que viniera para ver si era de buen corazón cogh y así dejarlo pasar.
-          ¿Pero por qué me atacó?
-          Porque cogh en una batalla cogh se ve cuánto odio una persona cogh lleva cargando en su interior cogh. Sólo que deben pasar unos minutos cogh para que los grifos cogh se den cuenta del alma de los hombres.
-          Así que… ustedes también tuvieron que pelear.
-          Oh no no, cogh como te dije yo tengo algunas magias especiales, cogh y utilicé una para mostrar como somos en nuestro interior Pedro y yo, así evitamos cogh la contienda.
-          Ya veo, ¿y nunca ha muerto alguien en una de esas “contiendas”?
-          No en realidad. Dijo uno de los grifos. Generalmente los visitantes que vienen aquí tienen mucha más habilidades en batalla. El grifo guardián con quien peleaste pensó que sólo estabas fingiendo esa debilidad para luego contraatacarlo con un ataque sorpresa, por eso no se detenía.
Me sentí un poco ofendido por lo que había dicho esa creatura pero luego de un rato recordé lo que era importante, lo que teníamos planeado hacer ahí.
-          Maestro Blur, ¿ya consultó el Orbe?
-          No aún no muchacho, estábamos cogh esperando que te levantases. Así que si no es problema Fsiklem. Dijo mientras se dirigía a uno de los grifos. Nos gustaría cogh ver el Orbe.
-          Claro. Dijo el grifo. Síganme por acá. Mientras subía por unas enormes gradas que empezaban en la habitación que estaba al lado.
Después de unos ochocientos escalones, ni mis piernas ni las de Pedro aguantaban más, cada vez que nos deteníamos a descansar Pedro decía: – puedo hacerlo, soy un guerrero que algún día se convertirá en leyenda. Y seguía avanzando, el maestro Blur parecía estar bastante bien considerando su edad, luego de un rato nos empezamos a quedar atrás. Finalmente llegamos a la parte más alta del faro, donde estaba el Orbe, era una esfera de cristal del tamaño de una cama, y estaba colocada en una especie de mesa dorada y llena de adornos de ángeles y hojas. El maestro Blur colocó sus manos sobre la esfera y empezó a meditar en silencio, unos minutos después una luz blanca empezó a emanar del centro del Orbe y se empezó a formar una imagen algo borrosa dentro, una imagen que poco a poco se fue aclarando hasta que todos nos dimos cuenta: era una chica muy hermosa, pelirroja y de cabello largo, estaba sentada en una especie de trono, llevaba puesto un vestido negro largo y en sus manos sostenía un bellísimo violín color rojo.
-          ¡Tienen que estar bromeando! Gritó Pedro. ¡Esa dama es Skarlet!
-          ¿Sabes quién es? Le pregunté
-          ¡Claro que lo se!, Skarlet es la mujer mas malvada en esta tierra, ella ha destruido ciudades enteras y ha acabado con muchas vidas inocentes con ese tenebroso violín que porta.
-          ¿En verdad ha hecho todo eso?
-          ¡Pero que te pasa hombre! Donde has estado todos estos años ¡enterrado bajo tierra!
-          No, lo que sucede es que en mi pueblo estaba prohibido hablar de casi cualquier cosa de lo que pasaba en el mundo.
Pedro me vio un poco asombrado, pero parecía más asustado aún por la noticia de la persona a quien debíamos encontrar. Mientras tanto, el maestro Blur colocó la llave que llevaba en su cuello en contacto con el Orbe y empezó a recitar un conjuro en una lengua desconocida para mí.
-          ¿En serio en tu pueblo nadie sabía de ella? Me preguntó Pedro.
-          No en realidad, alguna vez se habló de una entidad maligna con poderes muy destructivos, pero luego se prohibió hablar de eso, era como un tabú.
El maestro Blur terminó su conjuro y de pronto la llave comenzó a indicar una dirección, algo parecido a las agujas magnéticas en las brújulas.
-          Es hacia allá donde cogh tenemos que ir. Dijo el maestro Blur. No esta muy lejos, podremos llegar en unos meses y luego…
-          Espere señor Blur. Lo interrumpió Pedro. ¿Por qué quiere buscar a esa mujer? Probablemente lo vaya a matar en cuanto lo vea como hace con todos.
-          No nos matará.
-          ¿Cómo sabe?
-          Porque yo la conozco cogh.
-          Yo también la conozco, sé qué es capaz de hacer una vez la vi, y he escuchado tantas historias horribles.
-          No Pedro cogh, yo la conozco en verdad, y si nos mata entonces cogh significa que en verdad lo que sé de ella no es real, y por lo tanto mis cogh sentimientos no son reales.
-          Espere un momento le dije. Mientras juntaba ideas en mi cabeza ¡Usted es Blastrenur verdad! Eso explica como sabe tanto y a veces la menciona en un tono muy distinto en nuestras conversaciones.
-          Je, no se como no te diste cuenta antes cogh muchacho, Blur es una forma abreviada de Blastrenur.
-          ¿Quién rayos es Blastrenur? Preguntó Pedro.
-          ¿Qué no es famoso también al igual que Skarlet? Pregunté.
-          No cogh no soy famoso, Skarlet se hizo cogh conocida hasta después del incidente en la torre, nadie sabe del pasado de cogh ella además de los que en verdad la conocimos antes cogh. Si buscas información sobre Blastrenur cogh encontrarás sólo algunos cogh pergaminos que hablan cogh sobre portales y dimensiones cogh.
-          ¿Usted la conoció antes? Y dígame cómo es que ella tiene tato poder.
-          Cogh es por el Violín Rojo cogh.
-          Sí pero, ¿cómo consiguió ese violón?
-          Eso no lo se bien cogh, pero lo que me interesa hacer ahora cogh es detenerla en esta campaña cogh de destrucción cogh. Durante un tiempo pretendí que me dejó de importar cogh lo que sucediera con ella cogh, pero la verdad si tengo un fuerte deseo de verla y cogh tratar de hacerla razonar cogh, todo gracias a la inspiración que Talen me enseñó cogh.
-          ¿Y tú sabías esto Talen?
-          Pues si, algo así, tenía una idea pero no sabía lo que en realidad intentaríamos con esta mujer.
-          ¡Bien! Dijo Pedro. Es una misión que yo veo imposible… pero en caso de que lo logremos entonces… ¡yo me convertiré en leyenda!

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