Como ya era muy
tarde el viejo hechicero Blur me ofreció quedarme en su casa, aunque solo tenía
una cama, sacó una alfombra que tenía guardada y unas sábanas y las puso en el
piso indicándome que me podía quedar ahí. A pesar de que no lo conocía sentía
que podía confiar en él, así que decidí quedarme.
-
El
Violín Rojo. Dijo de pronto luego de un gran silencio mientras observaba
fijamente el fuego como recordando algo muy antiguo. Si, es posiblemente el
artefacto más poderoso que he visto, cogh dime, ¿por qué quieres saber sobre
ese artefacto? ¿Por qué cogh cogh te interesa muchacho?
-
Bueno
pues de alguna forma me llamó mucho la atención, me dijeron que usted cuando
estuvo en el pueblo llevaba y ejecutaba un violín, y pensé que se trataba del
antiguo Violín Rojo.
-
Pues
mira muchacho, si es cierto que tengo un violín cogh pero no es el legen cogh
legendario Violín Rojo, es un simple violín común y corriente si quieres te lo
mostraré.
Luego sacó un
estuche que también guardaba bajo su cama y lo abrió mostrándomelo. Era un
pequeño violín color pardo hecho con una fina madera que parecía haber sido
destruido en muchos pedazos pequeños y luego ensamblado nuevamente, podía ver
marcas por todos lados como si se tratase de un rompecabezas, las cuerdas eran
de un color plateado muy brillante y aunque no era el del libro me pareció algo
muy hermoso, como si además de un instrumento reconstruido fuera al mismo
tiempo una pieza de arte.
-
Es
muy hermoso. Dije mientras mantenía mi mirada en el violín. ¿Me enseñaría a
tocarlo por favor? Yo le pagaré si quiere, aunque no tengo mucho dinero podría
conseguir más, sólo necesito tiempo.
El viejo Blur
pareció pensarlo un poco y luego me dijo:
-
Pero,
¿acaso tú quieres ser un trovador?
-
Pues…
no sé, quiero aprender a tocar este instrumento, ¿eso hace un trovador?
-
En
parte sí, un trovador es más qué sólo un músico cogh, tal vez te has dado
cuenta que cogh andar por el mundo es algo muy cogh peligroso, un trovador cogh
es un músico viajero que combina sus canciones con magia para atacar a sus
oponentes o utilizar magia blanca para curar a sus aliados.
-
¿En
serio? De haber sabido que existía una profesión así hubiera escapado del
orfanato mucho tiempo antes, suena algo asombroso ¿Entonces es usted un trovador?
-
No,
no, aunque he aprendido mucho sobre esa profesión, yo sólo aprendí un poco
de violín, no soy un experto pero se tocar cogh un poco al menos. Escucha, para
ser un duelista además de colectar tus cartas debes aprender muchas cosas, es
más existen academias donde se especializan en enseñar este tipo de juegos cogh.
-
¿Pero
no era algo que estaba prohibido?
-
Como
te dije, los juegos de las cogh sombras están prohibidos, así como todos los
artefactos y conjuros que los desatan, pero los duelos no, los duelos son un
entretenimiento muy común hoy en día en las tierras más al norte. Así que
primero para cogh completar tu baraja tendremos que viajar un poco, durante ese
viaje te iré enseñando lo básico de los duelos y al mismo tiempo lo básico de
la música que es lo que yo se, pero luego deberás encontrar a un verdadero
trovador para que te enseñe todo el oficio, cogh ¿te parece bien?
-
¿De
verdad? Me parece fantástico, gracias viejo Blur.
-
Sabes
a partir cogh de ahora me deberás llamar maestro Blur, pues soy yo quien te
enseñará muchas cosas.
-
Oh,
lo siento, entonces gracias maestro Blur, pero dígame ¿porqué hace esto?
-
Como
te dije mi existencia aquí es muy solitaria, tal vez sea tiempo para un último
viaje.
-
Muy
bien, pero sabe en realidad también me gustaría encontrar ese Violín Rojo
durante el viaje, ¿Usted sabe donde puedo encontrarlo?
-
…
dime cogh ¿por qué quieres encontrar ese violín?
-
Bueno
yo creo, que en primer lugar porque no tengo uno propio y además me parece que
es un artefacto maravilloso.
De pronto el rostro
del maestro Blur cambió y se tornó algo pálido, oscuro y pensativo al mismo
tiempo, como si hubiera recordado algo muy difícil de su pasado.
-
Eres
un muchacho muy ingenuo cogh cogh, no sabes nada del mundo, ese instrumento que
buscas ya tiene alguien que lo posee, y si tratas de quitárselo a esa persona
probablemente resultes lastimado o peor.
-
O
bueno, no lo sabía, pero tal vez al menos podríamos buscar a esa persona para
que me enseñe, creo que si somos amables no nos pasará nada, yo se bien como
tratar con las personas.
El maestro Blur
seguía muy pensativo parecía como si estuviera en una especie de trance, pero
en ese momento yo empecé a pensar en que simplemente estaba cansado pues ya era
tarde y él estaba ya viejo. Estaba por decirle que sería mejor dormir y hablar
por la mañana pero el siguió diciendo:
-
Sabes
es muy extraño, yo he meditado mucho desde cogh que vine aquí la idea de ir a
buscar a esa persona, al final llegué a la conclusión de que no era necesario cogh
y era mejor seguir mi vida tranquila. Pero cogh ahora que lo mencionas con tanta
motivación creo tal vez es lo que debe pasar, que no llegaste aquí por simple
coincidencia a diferencia de los que han venido antes, que eres una cogh cogh especie
de señal para que empiece otra vez esta búsqueda.
-
Se
ve muy preocupado, dígame ¿quien tiene el violín?
El rostro del
maestro una vez más cambió drásticamente, esta vez se veía más relajado y algo triste
también. Tomó una taza que tenía sobre la chimenea y bebió de ella – es mi
medicamento, debo tomarlo todas las noches. Me dijo luego de raspar su garganta
un poco. Y luego en un tono más despacio al usual y con una voz un poco más
grave me contó:
-
Hace
ya muchos pero muchos años había una pareja de amigos muy unidos, eran un
muchacho llamado Blastrenur y una muchacha llamada Skarlet, los dos eran de la
ciudad de Hege, la ciudad más rica y avanzada durante esos días. Pues bien, Blastrenur
quería ser un grandioso hechicero y estaba estudiando para serlo, en cuanto a Skarlet…
era la mujer más hermosa que el mundo alguna vez vio, tenía el cabello rojizo,
ondulado y largo, casi llegaba a su cintura, ojos negros tan profundos como la
noche, su piel blanca reflejaba la luz del sol como si fuera el resplandor de
un ángel y tenía una voz tan dulce capaz de calmar a la bestia más impetuosa y
violenta que existiera, además tenía un talento natural, ella podía tocar casi
todos los instrumentos conocidos de una manera espectacular, ella quería ser
una trovadora y al igual que Blastrenur viajar por el mundo. Resulta que un día
durante sus visitas a la gran biblioteca de Hege se encontraron con un libro
parecido al que tú encontraste.
-
¿El
Compendio de Artefactos Antiguos?
-
Así
es, solo que éste era mas pequeño y tenía referencias muy vagas, allí supieron
de la existencia del Violín Rojo y a Skarlet le llamó mucho la atención, así
que visitaron a los sabios de la ciudad para saber más, ellos les dijeron que
era un instrumento y un objeto mágico creado por seres celestiales mucho antes
de la primera guerra, pero que hombres de mal corazón utilizaron para crear una
gran destrucción, así que sus creadores escondieron el violín en un lugar
seguro y que nunca nadie de este mundo podría alcanzar, los sabios les
indicaron que lo mas probable es que se encontrara ya en otra dimensión, pues
esa era la única forma de colocar algo en un lugar donde nadie lo alcanzaría.
Debido a este conocimiento los dos muchachos empezaron a viajar para investigar
y aprender sobre diferentes dimensiones y cómo cruzarlas, algo en verdad muy
difícil de hacer, pero que en teoría era posible, durante el viaje la amistad
entre ambos se fue incrementando hasta tal punto que los dos se enamoraron el
uno del otro, algo muy lindo al principio. Pero con el tiempo Skarlet se fue
obsesionando más con la idea del Violín Rojo y la forma de cruzar dimensiones
para conseguirlo, y poco a poco y sin darse cuenta fue poniendo a su querido Blastrenur
a un lado, él se daba cuenta de este problema así que pensó que si lograba
abrir los portales a otras dimensiones y conseguir el violín; Skarlet lo
volvería a amar como antes, así que se esforzó más y un día de tantos, encontró
la forma de abrir el portal a la dimensión en la cual según sus cálculos estaba
el susodicho instrumento, al abrirlo Skarlet se dio cuenta y se emocionó tanto
que se apresuró a cruzar el portal sin tomar las debidas precauciones,
provocando así un desequilibrio de energía y haciendo que se cerrara el portal,
dejando a Blastrenur en esta dimensión y a ella en la otra.
-
¿Y
luego que pasó?
-
Pasaron
muchos años, y el muchacho Blastrenur poco a poco dejaba de ser joven, siempre
buscando la forma de volver a abrir el portal que lo llevara con su amada, pero
nunca lo conseguía, logró abrir varios portales pero ninguno era el correcto,
llegó a tener un conocimiento sobre las distintas dimensiones envidiable para
cualquier estudioso pero a él no le importaba, él sólo quería volver a ver a su
Skarlet. Y así siguieron pasando los años y las décadas pero el no conseguía
nada, hasta que un día, desesperado y cansado de la vida, se fue muy lejos para
tratar de olvidar a su querida amante, no llevó nada más que un par de libros y
un viejo y pequeño violín que solía pertenecer a su amada…
-
¿Y
eso fue todo, ya nadie más lo volvió a ver?
-
No,
no fue todo, un día en una tierra ya muy distante de Hege, se encontraba Blastrenur
ya viejo trabajando en una construcción, era viejo pero tenía mucha fuerza y
poderes asombrosos por lo que le contrataban para diversos trabajos aunque
nunca parecía demostrar algún otro sentimiento además de su melancolía, pues
bien ese día se encontraba él en una torre trabajando cuando se empezó a
escuchar una extraña melodía que no parecía provenir de ningún lugar,
súbitamente los cielos se nublaron y empezó una fuerte tormenta, de pronto un
rayo de luz aterrizó enfrente de Blastrenur y se empezó a expandir, al darse
cuenta ante sus ojos tenía un portal que se acaba de abrir y de éste salía una
creatura casi sub-real, al principio no la reconoció, pero luego de unos
segundos se dio cuenta de que esa creatura era su amada Skarlet, parecía que no
había pasado ni un segundo desde la última vez que la vio, se veía joven y radiante
como hace casi un siglo, llevaba un vestido rojo que destellaba y de su espalda
salían un par de hermosas alas blancas, pero lo que más paralizó a Blastrenur
era lo que ella llevaba en las manos; el legendario Violín Rojo. Blastrenur cayó
de rodillas y empezó a llorar, sus lágrimas eran fáciles de ver incluso bajo
esa tormenta, luego se levantó rápidamente para abrazar a Skarlet pero ella lo
apartó pues aunque él estaba inquietado por la aparición ella también parecía
estar aturdida mientras lo veía, por fin Skarlet abrió su boca para hablarle.
-
Blastrenur,
¿que te ha pasado? Dijo con asombro.
Con la voz
temblando un poco todavía Blastrenur le dijo.
-
¿A
qué te refieres querida, no, como es que, que está pasando?
-
Yo,
encontré el Violín Rojo y con sus poderes he abierto el portal para regresar
aquí contigo, pero tú… estas ya viejo, dime ¿que ha pasado?
-
No
ha pasado nada más que los años, así es como nos ponemos cuando pasan casi cien
años, la piel se arruga y perdemos forma.
-
Pero,
si sólo me fui un par de semanas, ¿como dices que casi cien años?…
Y
de pronto Skarlet también empezó a llorar. Ambos lloraban y se consolaban
mutuamente y luego de unos minutos la lluvia se detuvo y Blastrenur habló de
nuevo.
-
Supongo
que el tiempo entre dimensiones transcurre de manera distinta. Pero no importa,
ahora por fin podemos tener una vida juntos.
-
Pero
entonces. Dijo Skarlet. Si han pasado tantos años… ¿por qué no buscaste una
forma para ir a donde yo estaba?
-
Lo
hice, en verdad, querida mía, lo intenté pero nunca encontré el portal
adecuado, me desesperé y pensé que te había perdido para siempre, así que vine
lejos para ver que más podía hacer.
Poco a poco el
rostro de Skarlet fue cambiando y parecía estar muy molesta, empezó a elevarse
por el aire y con una voz de mucho odio le gritó.
-
Tú
te olvidaste de mí ¿cierto? Eres una vergüenza no puedo creer que pasé por todo
lo que pasé para nada.
-
No
cielo no es así, yo nunca te olvidaría.
-
¡Mentiras!,
te olvidaste de mí, y ahora que… si, pero ahora con este poder yo encontraré la
forma de olvidarme de ti.
-
No,
espera por favor.
Y mientras se colocaba
el violín nuevamente en posición para ejecutar una melodía empezó a destellar
una luz roja y fría, mientras ella gritaba:
-¡Te Olvidaste de
Mííííí!
Al mismo tiempo que
tocaba una nota altísima creando una explosión que nacía desde el centro del
violín y que arrasó con todo el pueblo donde estaban.
… algunos
sobrevivieron pero la mayoría de los pobladores murió en el incidente.
-
¿Y
que hay de Blastrenur?
-
Ya
nadie más supo de él.
-
¿Y
que hay de Skarlet?
-
Se
dice que la han visto en muchos lugares haciendo experimentos con las personas y
creando caos en su búsqueda por olvidar todo lo que hizo. Pero bueno ya es
tarde y estoy muy cansado, mañana comenzaremos nuestro viaje, descansa. Me
decía mientras una lágrima caía en cada uno de sus ojos.
Y con un movimiento
de su brazo izquierdo apagó la fogata, dejándome en la oscuridad mientras
repasaba en mi mente todo lo que habíamos hablado.
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